Por Sofía K. Rodríguez M. Nutricionista

Hoy en día, hablar sobre la fertilidad o escuchar sobre problemas de infertilidad pareciera ser cada vez más común. Aunque para algunas parejas la concepción no es un problema, para otras se presenta como un gran reto acompañado de frustración e inseguridad. Esto ha despertado la necesidad de buscar los mecanismos para mejorar la fertilidad tanto en mujeres como en hombres. Si bien hemos escuchado hablar sobre inseminación artificial como técnica de tratamiento para esta situación, no debemos asumirla como el único método para que una pareja pueda concebir. Como siempre, el primer paso se encuentra en mejorar nuestro estado nutricional a través de una alimentación saludable. Más allá de encontrar un ingrediente secreto o un alimento mágico para incluir todos los días en nuestra dieta, el secreto está en un equilibrio entre lo que comemos y lo que necesita nuestro cuerpo.

¿Qué se conoce acerca de la fertilidad y nuestro estado nutricional?

Relación de nuestro peso corporal: diversos estudios científicos han revelado que hay una relación entre nuestro IMC (índice de masa corporal o la relación de nuestro peso sobre nuestra talla) y la infertilidad. Tanto un IMC <19Kg/m(tener bajo peso) como un IMC >30Kg/m2  (estar en obesidad) se relaciona con un mayor riesgo de infertilidad asociado a desórdenes en la ovulación. Así mismo, en mujeres que han ganado más de 20Kg en su vida adulta, se va observado que les toma un mayor período de tiempo en quedar embarazada en comparación a mujeres con normopeso

  • Con respecto al bajo peso: existe un mayor riesgo asociado a un bajo peso crónico en mujeres normopeso que han tenido una pérdida de peso reciente del 10-15% o una reducción aguda en la ingesta de comida. Tras este estado se genera una reducción en la capacidad reproductiva debido a que existe una alteración de las señales hormonales que regulan los ciclos menstruales. Se recomienda a este tipo de mujeres recuperar su peso usual para mejorar su fertilidad.
  • Con respecto a la obesidad: altos niveles de grasa corporal se relaciona con diversas alteraciones metabólicas como la presencia de resistencia a la insulina, que afecta la secreción de precursores de hormonas sexuales. También se relaciona con la presencia de Síndrome de Ovario Poliquístico, cuyas alteraciones a nivel reproductor se asocian a la presencia de ciclos menstruales irregulares y/o anovulatorios (es decir, no ocurre el proceso de ovulación en el ciclo menstrual debido a que el óvulo no se libera de los ovarios). Si bien la pérdida de peso se asocia a una mejoría en estos mecanismos y es indicado como parte del tratamiento, el primer paso sería el diagnóstico oportuno de estos síndromes. En la mayoría de los casos van a necesitar acompañamiento médico y dietético para su tratamiento, ya que la recomendación de “coma menos para que baje de peso” es irresponsable y a largo plazo infructífera.

Relación con el consumo de bebidas: tanto el consumo en exceso de cafeína (más de 2 tazas de café al día) como de alcohol (superar las recomendaciones para mujeres) se ha vinculado con una prolongación en el tiempo para lograr el embarazo. Se recomienda a las mujeres que buscan quedar embarazadas evitar el consumo de bebidas alcohólicas y reducir progresivamente el consumo de bebidas con cafeína.

Relación con anticonceptivos: De manera general, el uso de anticonceptivos presenta diversos efectos relacionados con la nutrición, aumentan las concentraciones sanguíneas de colesterol y triglicéridos, disminuye las concentraciones de micronutrientes y pueden favorecer la ganancia de peso. Se recomienda a aquellas mujeres que buscan quedar embarazadas, habiendo utilizado anticonceptivos durante largos períodos de tiempo, iniciar una suplementación con ácido fólico. También se recomienda que incluyan en su dieta diaria de manera regular alimentos ricos en folato, vitamina B6 y B12 (proteínas de origen animal, cereales integrales o fortificados, vegetales de hojas verde, etc) para recuperar las reservas de estos nutrientes en el organismo.

Relación con el tipo de grasa que consumimos: Se ha evidenciado que el consumo de ácidos grasos trans está asociado con alteraciones metabólicas (resistencia a la insulina) y con alteraciones en la función de los ovarios. En contraste al consumo de ácidos grasos poliinsaturados (aceites vegetales y pescados) y monoinsaturados (frutos secos, aguacate, aceite de oliva) que se ha relacionado con una mejor capacidad reproductora. Todavía no se ha establecido una recomendación concreta en relación a las cantidades óptimas para el consumo de estas grasas como coadyuvante al tratamiento de la infertilidad, por ello se recomienda de manera general evitar el consumo de grasas procesadas y saturadas provenientes de la grasa/piel de carnes y aves. Se recomienda el consumo de pescados azules como el atún y la sardina, el consumo de frutos secos como maní, nueces, almendras, el consumo de aceite de oliva y sobre todo consumir como parte de nuestra alimentación diaria el aguacate.

Relación con el hierro y la anemia nutricional: El estado del hierro antes del embarazo está relacionado con la fertilidad. Estudios recientes han evidenciado que mujeres con un adecuado consumo de hierro presentan un menor riesgo a desarrollar infertilidad. Así mismo, la deficiencia de hierro antes de la concepción se asocia a un mayor riesgo de anemia en el embarazo. Por lo cual, se recomienda asegurar un consumo de hierro suficiente en nuestra dieta (consumiendo granos, cereales enriquecidos y vegetales de hojas verdes acompañados de frutas ricas en vitamina C además de carnes magras).

Lo anterior demuestra que para poder procrear  nuestro cuerpo necesita estar preparado. Es  necesita tener suficientes reservas de micronutrientes, evitar el consumo de sustancias que alteren nuestro metabolismo y a su vez, equilibrar cualquier desorden hormonal o metabólico que pueda alterar la expresión de hormonas que faciliten el proceso no sólo de la ovulación sino también que permitan una adecuada implantación del óvulo fecundado para que pueda desarrollarse en un futuro un hermoso y sano bebé.

Referencias:

Brown, J. E. (2010). Nutrición en las diferentes etapas de la vida. México, DF: McGrawHill.

Comerford, K y col. (2016). The role of avocados in maternal diets during the periconceptional period, pregnancy and lactation. Nutrients, 8, 313.

Fontana, R. y Della Torre, S. (2016). The deep correlation between energy Metabolism and Reproduction: a view on the effects of nutrition for women fertility. Nutrients, 8, 87.

Martínez, R. y col (2011). Influencia de sobrepeso y obesidad sobre la infertilidad: Plan de cuidados y programa educacional. Nutrición clínica y dietética hospitalaria. 31(1): 28-38.

 

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