Gilberto Carreño / Periodista ambiental

La preocupación de la humanidad por los efectos que está causando el excesivo consumo de energías sobre la contaminación y el clima global, ha determinado que los temas de la sustitución de las fuentes generadoras,  eficiencia  y el ahorro energético, figuren en la agenda de todas las instituciones de gestión ambiental mundial  y locales; y así como los convenios resultantes de las grandes reuniones y cumbres mundiales promovidos por organismos de carácter intergubernamental, como la ONU, presten una creciente atención a estos asuntos, se destinan dos días al año para la reflexión en torno a ellos.

Así, a pocos días de ser aprobada entre  los nuevos Objetivos del Desarrollo Sostenible, promulgados por la reciente Cumbre de las Naciones Unidas, el correspondiente al  deseo de asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos,  corresponde a este mes de octubre en la agenda de efemérides ambientales, realizar nuestro propio análisis introspectivo, como miembros de los distintos grupos poblacionales de los cuales formamos parte, sobre nuestro estilo de vida o comportamiento en relación al uso de las distintas energías disponibles. El 5 de marzo, como todos los años desde 1998 correspondió al tema específico de la eficiencia, que involucra especialmente a las instituciones de carácter gubernamental con responsabilidad en la generación de electricidad y combustibles para su distribución en sus ámbitos de gestión.

Todas estas modalidades de acción tienen el propósito común del racional aprovechamiento de las distintas fuentes energéticas en función de garantizar, por una parte, una mayor calidad del aire que respiramos, la garantía de una atmósfera menos contaminada, y  un mayor control  de las temperaturas locales y globales. Sin embargo, como indicamos, la institucionalización desde hace tres años del Día Mundial del Ahorro de Energía tiene como principal protagonista al hombre en sociedad.

¿Cómo podemos contribuir?
Destacan en el amplio abanico de recomendaciones, una serie de actitudes que bien podremos adoptar de acuerdo con las posibilidades de cada persona o de grupo poblacional, y la primera está referida con la disminución del consumo de combustibles. Nuestras sociedades, especialmente la venezolana, figura entre las más derrochadoras de gasolina y gasoil, provenientes de la destilación del petróleo, debido a sus bajísimos precios; situación que determina que figuremos en tercer lugar entre los mayores generadores de gases de efecto invernadero en América Latina, detrás de México y Brasil, con una producción anual de 172 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) y en la posición 27 en relación con los primeros 150 países a escala global. Fuente: Administración de Información Energética (EIA)

Tal situación obliga a adoptar hábitos de consumo de combustible más racionales, como el privilegiar el uso de transportes públicos en las poblaciones donde la oferta de servicios lo posibilite, así como la utilización de bicicletas donde la topografía del terreno lo permita. Caracas, como otras ciudades de la región andina tiene dificultades en este sentido; pero muchas, como Valencia, Maracay y Maracaibo, entre las de mayor concentración de habitantes ofrecen la ventaja de ser prácticamente planas.

Ser igualmente racionales en el tiempo de encendido de las cocinas a gas, cerciorándonos de apagarla mientras los alimentos para ser cocinados se encuentren apartados de las hornillas, es otra forma de contribuir con el ahorro de energía de origen fósil

Prácticas de ahorro energético también son posibles con el uso de la electricidad, especialmente en el hogar, evitando mantener varios televisores encendidos al mismo tiempo, así como racionalizando la utilización de los calentadores de agua y aparatos de aire acondicionado, y evitando el funcionamiento de la lavadora para cargas mínimas de ropa.

Como puede entenderse los problemas ambientales nos afectan a todos, y corresponde a cada persona en particular asumir nuestra propia responsabilidad con la contaminación y el cambio climático en el planeta.

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