Gilberto Carreño / Periodista ambiental

Entre las áreas naturales a las que mundialmente se brinda protección para los fines de su preservación como sistemas de especial interés ecológico, destacan los humedales en cuyo honor se dedica un día, el 2 de de febrero de cada año, para exaltar sus cualidades e invitar al público a velar por su integridad físico-territorial. La conmemoración está referida a la firma de la Primera Convención sobre los Humedales, aprobada el 2 de febrero de 1971 por representantes de países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la ciudad de Ramsar, Irán.

Sin embargo, pese a su gran importancia, los humedales suelen pasar generalmente desapercibidos en relación con otras áreas naturales protegidas, ya que comúnmente los observamos a lo lejos como grandes espacios pantanosos, algunas veces vacios, y desconocida por la mayoría la función que cumplen en beneficio de la calidad del ambiente de la localidad donde están presentes.

Alguien que visite, por ejemplo, Chichiriviche, podrá observar casi a la entrada de ese lugar de la costa falconiana la presencia en ese pantanal, en un área denominada Cuare, la cual se extiende a ambos lados de la carretera que conduce hasta el poblado, de aves migratorias y autóctonas de vistoso colorido, principalmente rosado, blanco y rojo, representadas principalmente por flamencos, procedentes especialmente de Bonaire, así como corocoras, águilas pescadoras, tijeretas de nuestra propia geografía. Se trata, precisamente de uno de los humedales más importantes de Venezuela y de toda la región latinoamericana, el primero de Venezuela incluido en el Convenio Ramsar, y decretado en 1992 como Refugio de Fauna Silvestre de Cuare, debido a sus condiciones naturales para la reproducción de distintas especies de animales autóctona e internacional, así como para la defensa, conservación, mejoramiento y uso sostenible de la fauna, entre los que figuran además de las nombradas, reptiles y mamíferos, muchos de ellos en vía extinción como el Caimán de la costa. Entre otros, catalogados como refugios y reservas de fauna silvestre en Venezuela, figuran: Isla de Aves, en el Mar Caribe; Estero de Chiguire, en Portuguesa; Caño Guaritico, en Apure; Refugio de la Tortuga Arrau, entre Bolívar y Apure; Sabanas de Amaro, en Bolívar y la Ciénaga de Los Olivitos, en el Zulia.

Pero, ¿qué son los humedales?
En el Convenio Ramsar, que rige para todos los países del mundo que lo suscriben y del que forma parte Venezuela, se les cataloga entre los ecosistemas más diversos y productivos, puesto que proporcionan servicios ambientales esenciales y suministran muchos de ellos agua potable para beneficio de las poblaciones que los poseen. En cuanto a su definición, de acuerdo al convenio que se ocupa de establecer las reglas y condiciones de su manejo, se les define de manera muy amplia como “las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de agua, sean estas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros”.

Entre las cualidades en las que se basa la necesidad de su preservación destacan las de constituir un importante hábitat para la diversidad biológica que sustentan; regulador de procesos
hidrológicos y ecológicos que tienen lugar en ellos, incluyendo la mitigación de inundaciones y de la erosión de los suelos; como proveedores de nutrientes para las diversas especies que conforman las comunidades presentes en esos ecosistemas y de otros recursos para el consumo humano. Recordemos, por ejemplo, las ostras y otras especies que son extraídas de los manglares.

Al igual que como ocurre con otras figuras del sistema de áreas naturales protegidas que son valoradas por su importancia en la regulación del clima, la provisión de bienes y servicios naturales y, entre otras, la investigación científica, los humedales constituyen ecosistemas de vital importancia para la conservación de la diversidad biológica y de los beneficios que de ella se derivan para el desarrollo sostenible de las comunidades.

Humedales de Venezuela
Cinco son los ecosistemas incluidos en la lista del Convenio en Venezuela, donde destaca en primer lugar Cuare, integrante del sistema de Áreas Bajo Régimen de Administración Especial de Venezuela (ABRAE), bajo la figura de Refugio de Fauna Silvestre, con una extensión de 9.968 hectáreas e incorporado a Ramsar con el número 414 desde el 23 de noviembre de 1988; el Parque Nacional Archipiélago Los Roques, Dependencia Federal, 213.220 Ha Número Ramsar 856, del 4 de septiembre de 1996; Parque Nacional Laguna de La Restinga, en el Estado Nueva Esparta,
5.248 Ha. Ramsar 858 del 4 de septiembre de 1996; el Parque Nacional Laguna de Tacarigua, en el
Estado Miranda, 39.100 Ha, Ramsar 858 del 4 de septiembre de 1996; y el Refugio de Fauna Ciénaga de Los Olivitos, Estado Zulia, extensión de 26.000 Ha, Ramsar 859 del 4 de septiembre de de 1996.

 

 

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