La lonchera en la oficina, una forma de practicar la alimentación responsable
Por: Mariángel Paolini. Químico y MSc. Ciencia de los Alimentos / @cocinasegura

 

     Las loncheras suelen estar asociadas con la clase trabajadora, pues su origen se remonta a los tiempos de la revolución industrial, sin embargo, es cada vez más frecuente ver a altos ejecutivos llevando su almuerzo al trabajo. Moda o no hay una evolución de la lonchera en el trabajo que llegó para quedarse.

     Es cada vez más frecuente ver en la calle a profesionales de todas las edades llevando su comida al lugar de trabajo. Las razones pueden ser muy variadas. Están los que quieren ahorrar, otros llevan su comida pues están sujetos a un régimen especial de alimentación y por salud no pueden comer en la calle y mis favoritos, los que practican una alimentación responsable y entienden el valor de elegir las alternativas que le funcionan a la hora de comer.

     Sea cual sea tu razón, mantener el hábito de llevar la lonchera a la oficina todos los días requiere voluntad y dedicación, en especial cuando se quiere mantener la práctica por tiempo indefinido pues ya no es una simple dieta para bajar unos kilos de más, sino un estilo de vida más amigable con tu cuerpo y mente.

     Para comenzar, es importante plantear metas a corto plazo, así podrás celebrar tus propios logros y sentirte con más ánimo para progresar. Con esto me refiero a que si no estás habituado a llevar la lonchera a la oficina, te plantees llevarla dos o tres días la primera semana y aumentar progresivamente hasta llegar a la semana completa, esto te permitirá acostumbrarte al nuevo ritmo de empacar diariamente, explorar si te resulta más cómodo en las mañanas o en las noches, reconocer cuáles comidas te resultan apetecibles en el medio portátil, pues una de las causas principales por las que la gente abandona el hábito es que quiere llevar en la lonchera el almuerzo tradicional y no siempre luce tan apetitoso en la vianda.

     Seguidamente, te sugiero planear el menú de la semana. Para algunas personas funciona seguirlo al pie de la letra y para otras funciona como una guía de lo que se puede incluir o no cada día, pero sin obligatorio cumplimiento. Lo importante es que puedas explorar qué es lo que mejor funciona para ti. Al principio solía pegar el menú en la nevera y cada noche armaba lo que me correspondía comer al otro día, ahora soy más relajada y siempre tengo algo en mi nevera que se ajusta a lo que me funciona. Vale la pena practicar la flexibilidad y la compasión cuando se están haciendo cambios en el plan de alimentación, pues el cuerpo debe adaptarse a las nuevas porciones, sabores y los ritmos.

¡Así que dale sin prisa pero sin pausa!

     En cuanto al menú de la lonchera, debo confesar que hace rato dejé de intentar reproducir el almuerzo casero y tradicional en la vianda pues no sólo me resulta poco atractivo sino también muy sensible al deterioro. Para muchos el sólo hecho de tener que comer recalentado ya es una razón para abandonar la lonchera, sin embargo, ¿quien dijo que tenías que recalentar siempre? Hay muchas opciones que se comen frías y que resultan no sólo deliciosas y nutritivas sino también mucho más seguras frente al deterioro (que por cierto puede causar severas enfermedades). Te recomiendo ampliamente abrir tu portafolio de opciones y probar con recetas amigables con la lonchera que abundan en las redes.

     Arma tu equipo! con esto me refiero a todos lo necesario para que la lonchera sea digna de un experto. Trata de adquirir recipientes de buena calidad, libres de BPA, aptos para microondas (para cuando necesites recalentar) elige el material que mejor se adapte a tus necesidades (vidrio o plástico). Usa una lonchera de material aislante y compra dos o tres piezas de “hielo químico” para que mantengas a temperatura adecuada tu lonchera a donde quiera que vayas. Si en tu oficina hay nevera, recuerda guardar sólo los recipientes (recuerda identificarlos bien para evitar accidentes) y lleva siempre que puedas un mantel y un buen juego de cubiertos. Si está a tu alcance, come en un plato, eso hará de tu almuerzo una ocasión especial y te ayudará a mejorar tu percepción de la comida.

     Es casi inevitable que en las primeras de cambio te conviertas en el “extraterrestre” de la oficina, especialmente si solías salir a “pescar” el almuerzo en los restaurantes cercanos a la oficina. El “chalequeo” estará a la orden del día, así que prepárate para ser el centro de atención por un buen tiempo. Si el “extra” de atención te perturba, convérsalo con ellos, evita que las emociones negativas nublen tu camino de alimentación responsable.

     Un método eficaz para combatir las emociones que pueden nublar tu meta, es armar un grupo de amigos que estén en tu misma sintonía. Quizás ya exista, así que sólo basta con unirse a ellos y comenzar a compartir anécdotas, recetas, experiencias y temas relacionados con hábitos saludables. Las redes sociales (las reales, no las virtuales) tienden a potenciar (o a opacar) tus logros, así que búscate una “tribu” que se parezca a tu nuevo estilo de vida.

     Cuando la voluntad se tambalee, evoca lo bien que te sientes desde que estás atendiendo plenamente tu alimentación, recuerda cuánto peso has perdido, trae a tu mente las razones por las que tomaste la decisión de hacer ajustes en tu estilo de alimentación y por sobretodo, trátate con amabilidad, los reproches déjalos para después, concéntrate en lo realmente importante: TÚ.

     Aprende a escuchar las señales de tu cuerpo, muchos de los cambios que tendrás que aplicar para armar diariamente tu lonchera pasan por ajustar las porciones de lo que vas a comer. Para quienes están reduciendo el tamaño de las porciones, vale la pena estar atentos con los posibles cambios de humor o la aparición de algunos síntomas de ansiedad que pueden perturbar tu paz. Como las porciones pueden parecer más pequeñas en los envases, presta atención al momento de armar la vianda y evita hacerlo cuando estás muy cansado, en ese momento, tu cerebro puede confundir cansancio con hambre y jugarte una mala pasada, haciéndote servir más de lo necesario. Es preferible hacerlo entonces en la mañana después de descansar, así tenemos la mente más dispuesta a aceptar los cambios propuestos.

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Desde ya, ¡te doy la bienvenida a mi tribu LoncheraSegura!.

One thought on “La lonchera en la oficina, una forma de practicar la alimentación responsable

  1. Mildred

    Hola excelentes tus recomendaciones, desde hoy formo parte de la tribu lonchera segura.

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