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Por: Mariángel Paolini. Químico y MSc. Ciencia de los Alimentos. @cocinasegura

Los niños en edad escolar (entre 6 y 12 años) necesitan alimentos saludables y nutritivos. Una alimentación correcta durante la edad escolar va a permitir al niño crecer con salud y mantener sus exigencias escolares. Sin duda, un objetivo prioritario para padres y educadores.

La nutrición como proceso aporta energía para el funcionamiento corporal, regula procesos metabólicos y ayuda a prevenir enfermedades. Los procesos antes mencionados cumplen tres objetivos primordiales durante la infancia:

  • Conseguir un estado nutricional óptimo.
  • Mantener un ritmo de crecimiento adecuado y tener una progresiva madurez biopsicosocial.
  • Establecer recomendaciones alimentarias que permitan prevenir enfermedades de origen nutricional que se manifiestan en la edad adulta pero que inician durante la infancia.
Al iniciar la escolaridad, la alimentación de los niños suele afectarse, en especial en los primeros años pues debe adaptarse al ritmo (horarios) de la institución educativa. Sin embargo, es muy importante que los adultos influenciadores (familiares y educadores) tomen el control y puedan ofrecer alimentos de todos los grupos de macronutrientes (proteínas, carbohidratos y grasas) y micronutrientes (vitaminas y minerales) y limitar aquellos productos ricos en azúcar y sodio así como aquellos ricos en grasas saturadas, que suelen suprimir el apetito y la necesidad de verdaderos nutrientes.

En esta etapa el crecimiento es continuo pero lento y normalmente comen de cuatro a cinco veces al día (incluyendo las meriendas). Durante este período se establecen muchos hábitos alimenticios, gustos y aversiones, por lo que es responsabilidad de los adultos influenciadores acompañarlos en el aprendizaje para que sus elecciones sean ajustadas a sus necesidades.

La CDR (Cantidad Diaria Recomendada o RDA por sus siglas en inglés) son las normas básicas que se siguen para establecer raciones de alimentos adecuadas que aseguren el aporte necesario para el óptimo crecimiento y desarrollo físico y psicológico. La recomendación en energía se cuantifica a partir de las necesidades para cubrir el metabolismo basal, la tasa de crecimiento y la actividad física.

Se recomienda que la energía proceda en un 50%-60% de los carbohidratos, en un 25%-35% de grasa y entre 10-15% de proteínas.

De esta distribución tenga en cuenta que el 90 % de los carbohidratos que debe colocar en las comidas deben ser complejos (cereales, tubérculos, legumbres, frutas) y solo el 10 % en forma de azúcares simples. Debe moderarse el consumo de sacarosa (azúcar de mesa) para prevenir la caries dental, hiperlipemia y el sobrepeso y la obesidad.

Cuando hablamos de proteínas, tenga en cuenta que esta debe ser en su mayoría alta calidad (carnes blancas y rojas, leche y derivados lácteos y huevos) o alto valor biológico, para que podamos garantizar una ingesta adecuada de aminoácidos esenciales.  Algunos especialistas sugieren que al menos el 65% de la ingesta de proteínas sea de origen animal, dejando así un espacio para las proteínas de origen vegetal. Si usted es vegetariano o vegano y desea que su hijo también lo sea, tenga en cuenta que la suplementación es de rigor para garantizar que los aminoácidos esenciales sean ingeridos diariamente. Cuando se ingiere proteína de origen vegetal (leguminosas y cereales) es imperativo que aprenda a combinar de forma apropiada para evitar deficiencias nutricionales.

Las polémicas grasas también forman parte de los nutrientes esenciales en el plan de alimentación durante la etapa escolar (y esto se extenderá a la vida adulta). Los ideal es que del total de grasas que se deben ingerir diariamente (25-35 %) un 15 % sea del tipo monoinsaturada (aceite de oliva, aguacate y frutos secos), 10 % del tipo poliinsaturada, especialmente de ω-3 (pescados) y hasta el 10 % restante como grasa saturada (origen animal)

Esta ración energética debe repartirse entre 4 y 5 comidas, en la siguiente proporción: 25 % en el desayuno, 30 % en la comida, 15 % en las meriendas y 30 % en la cena y para contrarrestar la falta de apetito que presentan algunos escolares, se evitarán las chucherías entre comidas.

Sé que puede parecer complicado y al principio puede resultar algo incómodo tener que estar haciendo cálculos, no obstante, en la medida que haga el ejercicio diario de planificar lo que van a comer en casa, será más fluido y en lo que menos se imagine estará sirviendo platos nutricionalmente equilibrados como una experta. Si esta publicación le ha dejado pensando en la manera como prepara sus comidas, le recomiendo que pida ayuda a un especialista, un buen nutricionista le enseñará a comer de manera apropiada a usted y a su familia! Hasta la próxima.

Encontrarás mucha más información de mis hallazgos en  www.cocinasegura.com o nos encontramos vía Twitter, Instagram y Facebook como @cocinasegura.

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