Gilberto Carreño / Periodista ambiental

Paralelo con el crecimiento mundial de la oferta de alimentos y de otros bienes de consumo masivo, en el planeta se ha venido evidenciado un vertiginoso aumento en la producción de bolsas y empaques fabricados con plásticos de distintas composiciones, la mayor parte de cuyos productos tecnológicos es convertida en las montañas de desechos que invaden y contaminan los más variados ambiente de nuestro ambiente local y global.

La preocupación por este problema es mundial, y ha motivado a organizaciones ambientalistas y ecologistas del mundo entero a emitir sus voces de alerta ante las situaciones de peligrosidad que frecuentemente afectan a elementos de la fauna acuática y terrestre. En muchos casos distintos productos plásticos y, predominantemente las bolsas, se convierten  en  trampas de aniquilamiento de animales; en otras, confundidos con alimentos que ingieren y los cuales suelen causarles  trastornos en sus sistemas digestivos que conllevan a la muerte.  Además, su alta acumulación en vertederos a cielo abierto actúa como combustible en los incendios de basura que desprenden gases tóxicos, dañinas a la salud humana y animal, así como una prolongada permanencia en el tiempo de sus contenidos contaminantes, debido a las propiedades de durabilidad de sus componentes.

Consideraciones como las nombradas, llevaron a la institucionalización el Día Internacional sin Bolsas Plásticas, el día 3 de julio de cada año, idea concebida como una manera de llamar la atención de la humanidad sobre la gravedad de esta modalidad contaminante y concienciar a los pueblos de todo el mundo sobre la necesidad de restringir el uso de este tipo de receptáculos y avanzar hacia la utilización de bolsas fabricadas con otros materiales, especialmente de tela y papel, más amigables con el ambiente por su composición biodegradable. De esta manera, además de las campañas que en tal sentido mantienen ONG de todo el mundo, destacan importantes iniciativas gubernamentales de carácter administrativas y legislativas con la misma finalidad, en países de la Unión Europea como la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Escocia e Italia; así como en China, en el continente asiático; Mauritania y Ruanda, en África; mientras que en América, se registran gestiones de similar propósito especialmente en Argentina, Colombia, Ecuador y México, entre otras.

Cifras que no caben en una bolsa
Una visión desde Venezuela sobre la magnitud del problema en el ámbito nacional e internacional, la ofrece la ONG Tierra Viva, basada en el informe elaborado por su coordinador general Alejandro Luy, de acuerdo con el cual solo en nuestro país son desechadas cerca de 4 mil millones de bolsas plásticas al año y buena parte de estas no llegan a los vertederos. Dicho informe, contenido en un documento titulado “Bolsas plásticas: un problema nada ligero”, revela igualmente —citando como fuente a la organización ecológica internacional Deutsche Umwelthilfe (DU) —, que a escala global se consumen al año un millones  de millones de bolsas plásticas al año, de las cuales solo el 10 por ciento de ellas se recicla.
Todos podemos contribuir
No es difícil contribuir con un ambiente sano y poblado por una fauna silvestre y doméstica sin riesgos para sus distintas especies. El desarrollo de buenos hábitos conservacionistas está al alcance de todos; basta con preferir nuestras bolsas reutilizables, así como adoptar el reciclaje como alternativa válida para el reaprovechamiento de todo lo que dejamos de usar o simplemente desechamos.
Twitter: @CIRCULOAMBIENTE

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