Gilberto Carreño / Periodista ambiental @circuloambiente   

 

     En lo que es reconocido por los organismos nacionales e internacionales que se ocupan de medir las riquezas faunísticas y vegetales de cada lugar, Venezuela ocupa una privilegiada posición en cuanto a diversidad biológica, al punto de ser considerado un país “mega diverso”; y dentro de esta, destacan especies que han sido designadas símbolos nacionales naturales y otros que, pese a no poseer tal distinción forman parte de su patrimonio ecológico, tanto por su extendida presencia a todo lo largo y ancho del territorio patrio como por su colorido y belleza, tales como: el árbol Araguaney, la Flor de Mayo, el Turpial, entre los primeros; y por la otra parte, el cocuyo, como insecto y el pavón, como pez, entre los más populares y apreciados de las especies animales; además de los árboles emblemáticos de cada región, donde encontramos El Bucare, El Samán, el Cedro, El Merecure, La Sarrapia, el Camoruco, El Apamate, El Cují y La Palma Llanera, entre otros.

     Conviene en primer lugar tener presente que la biodiversidad es la totalidad de los genes, especies y ecosistemas de una región, y que la riqueza actual de la vida en la Tierra es el producto de cientos de millones de años de evolución histórica, según definición contenida en la Estrategia global para la biodiversidad, presentado entre los documentos base previo a la aprobación del Convenio internacional sobre la Diversidad Biológica en Nairobi, el 22 de mayo de 1992, fecha posteriormente declarada por la Asamblea General de la ONU como Día Internacional de la Biodiversidad.

     El Araguaney (Tabebuia chrysantha) figura en primer lugar entre los símbolos naturales nacionales por atribuírsele un carácter autóctono, pese a que resulta un tanto difícil precisar tal versión; sin embargo, en lo que sí existe consenso es sobre el origen de su nombre en el país, es que era nombrado Aravanei por los indígenas Caribe, y que el específico de chysanta se deriva del griego, que significa oro, nombre que hace alusión al color amarillo­oro de sus flores, según lo describe el extinto botánico Jesús Hoyo F., quien en su obra Árboles Cultivados de Venezuela, indica que es conocido en todo el territorio con distintas maneras, entre ellos en los Estados Táchira, Apure y Guárico como Flor Amarilla, y en la región guayanesa con el nombre de Acapro y Pui. En relación con su floración, el Hermano Hoyos, como se le conoció ampliamente en el medio del ambiente y la ecología, atribuye a Rómulo Gallegos en otra publicación (Árboles que son emblemas), al describir los bosques cercanos a las sabanas, de la siguiente manera:”un incendio que llena de áureos resplandores cuanto lo rodea”

     Como otras especies arbóreas, el Araguaney permanece generalmente imperceptible para la mayoría de las personas, confundida en el conjunto de árboles que pueblan un determinado espacio, y solo es reconocido por su atractivo color durante su etapa de floración que ocurre con frecuencia entre los meses de febrero y mayo, cuando los suelos se encuentran extremadamente secos. Fue proclamado árbol nacional el 29 de mayo de 1948 (día del árbol).

     La Orquídea (Cattleya mossiae), designada como Flor Nacional el 23 de mayo de 1951, fue descubierta en Venezuela en 1830 y nombrada en el país como Flor de Mayo, con especial presencia en los Estados que forman parte de la Cordillera de la Costa, generalmente alojada sobre árboles como planta epífita no parásita.

     Aunque es predominantemente conocida en su color violeta, este puede variar en toda una gama, donde podemos apreciar el blanco, amarillo y rosado hasta una especie muy parecida al negro más difundida en Australia y Asia. Se le considera entre las familias más grandes del reino vegetal, con alrededor de 800 géneros y 30.000 especies, y su nombre científico se debe al botánico William Cattley, a quien se atribuye haber cultivado esta especie en Inglaterra a partir de plantas enviadas desde Brasil en 1818.

     El Turpial (Icterus icterus), Originario del continente americano, fue declarado Ave Nacional de Venezuela el 23 de mayo de 1958 por su presencia en la mayoría de los Estados del país, el contrastante colorido de su plumaje donde predominan el negro el blanco y el amarillo con variaciones entre el naranja y rojo, y su peculiar y bello canto que lo distingue del resto de los pájaros que pueblan las distintas comunidades bióticas del país. Como todos los de su especie (los ictéridos), entre los que figuran en el resto de América los llamados torditos, son pequeños o medianos (De entre 15 y 22 cm), de picos robustos y puntiagudos.

 

Otros símbolos Naturales

 

     De los elementos de la rica fauna silvestre y acuática venezolana, se suele nombrar entre los que acaparan la atención de los amantes de la naturaleza, al cocuyo por su peculiar característica de irradiar luz y el pavón, como especie preferida por quienes practican la pesca en ríos venezolanos, especialmente en el sur del país, con su principal hábitat en el Orinoco. Crece en gran tamaño y en sus colores se incluyen tres manchas oscuras generalmente bordeadas de amarillo en los lados del cuerpo.

     El cocuyo, es un insecto coleóptero perteneciente a la familia de las lampíridos (bichos de luz), por su capacidad bioluminiscente, de presencia extendida especialmente en las selvas húmedas de países de América del Sur. Aunque algunos autores lo consideran como familia de la luciérnaga, consideran que se trata de la misma especie con nombres distintos. Presenta una forma alargada, de color pardo y con dos manchas amarillentas a los lados del tórax por los cuales despide una luz azulada, que es interpretada como una señal de peligro o, en otros casos, de atracción sexual. En Venezuela es utilizado como símbolo de claridad, por la luz que emite, y su nombre vinculado a la publicación digital “Efecto Cocuyo”

     En cuanto a árboles constituidos en emblemas regionales, figuran: El Cereipo, Anzoátegui; El Saman, Aragua; El Merecure, Apure: El Cedro, Barinas; La Sarrapia, Bolívar; El Camoruco, Carabobo: El Apamate, Cojedes; El Cují­Yaque, Falcón; La Palma Llanera, Guárico; El Semeruco, Lara; El Bucare Ceibo, Mérida; El Roso Blanco, Miranda; La Palma Moriche, Monagas; El Guayacán, Nueva Esparta; La Caoba, Portuguesa; El Roble, Sucre; El Pino Criollo o Pino Laso, Táchira; El Bucare Anauco o Reinoso, Trujillo; El Chaguaramo, Yaracuy; El Cocotero, Zulia; El Caucho­Hevea, Amazonas; El Mangle Rojo, Delta Amacuro; y La Ceiba, en el Distrito Metropolitano de Caracas.

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